Visión General
El Ermitaño se halla solo en una cima nevada, sosteniendo en alto una linterna que contiene una estrella de seis puntas —el Sello de Salomón que une el cielo y la tierra. En su otra mano lleva un bastón, lo que significa que el sendero que recorre está sostenido por su propia verdad. El gris de su túnica lo funde con el paisaje, señalando que su soledad no es soledad de aislamiento sino un retorno deliberado a lo esencial. El Ermitaño ha ascendido por encima del rumor de la sociedad para encontrar lo que es inmutablemente real dentro de sí. Es el buscador espiritual en su fase madura, no persigue la revelación: la encarna. Cuando aparece el Ermitaño, se te pide que te retires —no como fin, sino como medio. La claridad que buscas no puede oírse por encima del ruido del hacer constante. Retírate, escucha y deja que lo verdadero se haga evidente.